Origen
Mortiño silvestre de páramo, recogido a unos 3.400 metros de altura en las faldas de los Ilinizas. Un fruto pequeño, oscuro y difícil de domesticar.
Somos productores artesanales de vino de mortiño, pisco y conservas de altura. Desde 2011 trabajamos en Sigchos, Cotopaxi, con la fruta silvestre de nuestros páramos y las manos de la gente del lugar.
El Último Inca nació con un sueño sencillo: hacer el mejor vino de mortiño. Empezamos en 2011 y hoy somos 23 socios que producen y comercializan vino, pisco y conservas bajo una misma marca.
La planta está en el Barrio Quinticusig, en Sigchos, Cotopaxi, junto a los páramos donde crece el mortiño. Allí se recoge la fruta a mano, se selecciona y se trabaja en pequeñas partidas para mantener el carácter de cada cosecha.
Mortiño silvestre de páramo, recogido a unos 3.400 metros de altura en las faldas de los Ilinizas. Un fruto pequeño, oscuro y difícil de domesticar.
Cosecha manual, selección y fermentación en pequeñas partidas. El ritmo de la planta lo marca la fruta, no la línea de producción.
Vino de mortiño, pisco y conservas pensados para la mesa y para regalar. La edición de Navidad reúne los tres en kits listos para compartir.
Estamos en Sigchos, Cotopaxi. Si quieres conocer el proceso o coordinar una compra, escríbenos por WhatsApp y acordamos la visita.
El Último Inca — Vinos y Conservas